
La rehabilitación de inmuebles abandonados se está consolidando como una solución clave para hacer frente al déficit de vivienda en ciudades con mercados tensionados. Diego Moya, general partner de VibeX, señala que, aunque la construcción nueva sigue siendo importante, recuperar edificios en ruinas o a medio construir permite activar vivienda accesible y contribuir a la regeneración urbana de forma más sostenible.
Sin embargo, el proceso se enfrenta a retos significativos como la burocracia urbanística y la falta de financiación ágil para proyectos intermedios, especialmente en contextos donde los planeamientos están desactualizados. Esta tendencia refleja un cambio en el mercado inmobiliario, donde se busca no solo el crecimiento económico, sino también preservar el tejido urbano y reducir la huella de carbono, apelando a inversores que valoran la coherencia y el propósito en sus estrategias a largo plazo.
VibeX es una plataforma de inversión inmobiliaria especializada en rehabilitar y completar edificios abandonados, enfocada en generar impacto social y ambiental junto con rentabilidad. Su modelo combina capital inteligente y gestión eficiente para activar vivienda accesible en mercados con déficit habitacional.
Pregunta: Como solución al acceso a la vivienda, ¿a qué retos se enfrenta hoy en día la rehabilitación de inmuebles abandonados?
Respuesta: Uno de los grandes retos es la burocracia urbanística y administrativa que complica y ralentiza los procesos de rehabilitación, especialmente en ciudades con planeamientos desactualizados. A eso se suma la falta de financiación ágil para proyectos intermedios -construcciones a medio hacer o edificios degradados- que el sistema financiero tradicional no entiende. En VibeX, trabajamos para cubrir ese hueco: aportar capital inteligente, experiencia en gestión y una visión clara de regeneración urbana, activando vivienda en zonas con alta demanda y poca oferta.
Nuestra visión es contribuir a solucionar la falta de vivienda, en lugares donde hay un gran déficit. Sobre todo, arreglamos vivienda en ruina o acabamos edificios que quedaron sin finalizar en la crisis. Y que aún fondos y bancos mantienen en esqueleto.
P: ¿Por qué elegiste Valencia, Medellín y Dubái como puntos estratégicos para iniciar el impacto internacional de VibeX?
R: Los tres comparten una característica clave: tienen un déficit estructural de vivienda y, al mismo tiempo, un mercado dinámico que permite generar valor con una gestión profesional. Valencia tiene demanda interna e internacional creciente y un parque inmobiliario con mucho potencial de transformación. Desde la crisis no se ha construido al ritmo que hemos necesitado y eso ha hecho que haya un déficit de más de 50.000 viviendas en la ciudad.
Medellín es uno de los mercados más líquidos de Latinoamérica, con una clase media ascendente y mucha obra paralizada por falta de gestión o financiación. Por falta de agilidad en la concesión de licencias, añadido a la dificultad por estar entre montañas, faltan más de 80.000 viviendas en la ciudad. Dubái, en cambio, es el polo opuesto: una ciudad moderna, pero con un perfil inversor global que busca diversificación. Ahí hemos generado oportunidades para inversores internacionales, pero también aprendido a operar con la máxima eficiencia y velocidad. Está creciendo la población a un ritmo brutal, habiendo superado ya a la de la ciudad de Madrid y en 10 años se habrá duplicado.
Son tres escenarios diferentes que nos permiten refinar nuestro modelo en contextos complementarios.
P: ¿Qué tipo de inversor busca VibeX para garantizar un enfoque responsable y sostenible?
R: Buscamos inversores que entiendan que el patrimonio es un vehículo de libertad y propósito, no solo de rentabilidad. Que no se validen por el dinero, sino por el impacto que generan con los proyectos que ejecutan. Personas con más de 500.000 € disponibles para invertir, que no quieren fórmulas genéricas, sino una estrategia coherente, personalizada y con impacto. Además de desbloquear creencias limitantes y miedos, que no les permiten crecer en mayor medida.
Nuestros inversores quieren transformar su vida -muchos ya han llegado al punto de vivir de rentas- pero también transformar las ciudades en las que invierten. Por eso hablamos de patrimonios con consciencia, no capital anónimo.
P: ¿Cómo se articula el modelo de inversión de VibeX para asegurar rentabilidad financiera y al mismo tiempo generar un impacto social y ambiental positivo?
R: La clave está en la profundidad del análisis y la alineación de intereses. Nos implicamos desde el origen: detectamos oportunidades ocultas, edificios a medio construir, solares sin desarrollo o zonas con presión habitacional, y estructuramos operaciones llave en mano donde alineamos a arquitectos, constructores, bancos, abogados y property managers.
Nosotros, como inversores, elegimos oportunidades con un plan claro de rentabilidad, pero también con la tranquilidad de que nuestra inversión está activando vivienda accesible, rehabilitando barrios y reduciendo emisiones frente a nuevas construcciones. Y lo más importante: seguimos acompañando después de la compra, ayudando a consolidar un plan patrimonial completo. En resumen, no hacemos promoción nueva si se destruye ecosistema. Por eso participamos principalmente en crear vivienda habitual (alquiler tradicional), habiendo reformado vivienda en ruina o finalizando edificios inacabados. Utilizamos los recursos que ya existen.
P: ¿Qué objetivos concretos persigue el evento de Madrid y qué perfil de asistentes esperan reunir?
R: El evento de Madrid es una celebración del capital inteligente. Queremos reunir a más de 1.000 personas que quieren crecer en su vida, a través de las inversiones con impacto. Todos inversores, con un patrimonio conjunto superior a 1.500 millones de euros. No es una feria, es un espacio de gente elegida, íntimo, donde conectamos a personas que comparten una misma visión de inversión: libertad, propósito y sostenibilidad.
El objetivo es inspirar, educar y conectar: compartir operaciones reales, mostrar nuevos mercados y reforzar la comunidad de VibeX, que es nuestra gran ventaja diferencial.
P: ¿Cómo contribuye la rehabilitación —frente a la construcción— a la sostenibilidad urbana y a la reducción de la huella de carbono según vuestro modelo?
R: Cada vez que rehabilitamos un edificio, evitamos toneladas de CO2 asociado a la demolición y la nueva construcción. Además, reutilizamos infraestructuras existentes, densificamos zonas consolidadas y evitamos expansión urbana innecesaria.
Desde el punto de vista energético y medioambiental, es mucho más eficiente. Y desde el punto de vista urbano, genera cohesión social y reduce la tensión habitacional sin romper el tejido del barrio.
P: A largo plazo, ¿cómo ves la escalabilidad del modelo de VibeX para abordar el problema de la vivienda en otras ciudades con contextos similares?
R: Estamos construyendo un modelo replicable pero no masivo. No queremos escalar volumen, queremos escalar impacto y eficiencia. Nos gustaría sacar a mercado 5.000 viviendas en los próximos años, que están inhabitadas.
Trabajamos con un sistema modular, que nos permite operar en nuevas ciudades mediante alianzas locales, tecnología de análisis, y una red global de inversores. VibeX no es un fondo. Es un ecosistema patrimonial con impacto real.
P: ¿Se puede transformar el mercado de la vivienda a gran escala mediante iniciativas como esta?
R: Sí, pero no desde la especulación ni desde el cortoplacismo. Hace falta una nueva forma de pensar el capital: más humana, más estratégica, más comprometida. Si demostramos que se puede ganar dinero generando impacto, y lo hacemos bien, otros seguirán ese camino. Y ese es nuestro objetivo: que lo que hoy parece boutique, mañana sea un estándar. Porque el verdadero lujo ya no es el exceso: es la coherencia.
Nuestros miembros de VibeX Wealth Club ahora mismo tienen 500 millones de € de patrimonio y este año superaremos los 1.000 millones de €. Nuestro objetivo es que mínimo tripliquen su patrimonio en 12 años, aplicando una estrategia coherente y usando las palancas adecuadas: correcta estructuración societaria, optimización fiscal, planificación financiera, de inversiones y deuda.




