
Bet Capital ha cerrado un acuerdo con un fondo de inversión internacional con sede en Malta. Esta operación permite a la compañía ampliar su oferta de financiación alternativa para empresas y empresarios en España. La iniciativa busca apoyar proyectos viables que, por falta de estructura financiera clara, suelen quedarse fuera del crédito bancario.
«El problema hoy no es la falta de dinero, sino la dificultad para estructurar las operaciones de una forma que encaje en los modelos de riesgo actuales de bancos e inversores», explica Alfonso Bayón, presidente de Bet Capital. Añade que «muchas empresas viables se quedan fuera no por falta de negocio, sino por una mala presentación financiera o por no entender cómo piensan quienes deciden».
Adaptarse a un crédito más selectivo
Durante los últimos meses, la compañía ha incrementado su volumen de financiación estructurada apoyándose en un método que anticipa los criterios de análisis de las entidades financieras. Este trabajo previo incluye un análisis profundo del negocio, la ordenación rigurosa de la información económico-financiera y una evaluación realista del riesgo asumible. De esta manera, los proyectos con mayor solidez tienen más posibilidades de acceder a capital, incluso en un mercado restrictivo.
El acuerdo con el fondo maltés permite ofrecer préstamos con garantía hipotecaria como complemento o alternativa a la financiación bancaria tradicional. Esta modalidad resulta especialmente útil en operaciones que requieren flexibilidad en plazos, estructura o rapidez de ejecución. Según Bayón, esta vía será cada vez más relevante en los próximos años, consolidando la financiación alternativa como un apoyo estratégico al crédito tradicional.
La importancia de la intermediación especializada
«Estamos entrando en un ciclo en el que la financiación alternativa va a ganar peso, no como sustituto del banco, sino como pieza complementaria en operaciones bien estructuradas”, señala Bayón. La clave, agrega, está en combinar de forma coherente capital bancario y no bancario para garantizar que los proyectos avancen sin obstáculos financieros.
Las previsiones para 2026 indican que los proyectos con activos sólidos y estructuras claras seguirán accediendo a financiación, mientras que aquellos con debilidades en su planteamiento financiero enfrentarán mayores dificultades. En este escenario, los intermediarios especializados juegan un papel crucial para cerrar la brecha entre empresas, bancos e inversores.





