
Las ventas de viviendas de lujo en el Reino Unido registraron en octubre su mayor caída del año. Según el portal inmobiliario Rightmove, las transacciones de propiedades valoradas en al menos 2 millones de libras (al cambio en la actualidad 2,26 millones de euros) cayeron un 13% en comparación con 2024. Esta baja es más pronunciada que el promedio general del mercado, que descendió un 5%.
El retroceso coincide con la especulación sobre un posible impuesto anual del 1% sobre las mansiones más caras. La ministra de Hacienda, Rachel Reeves, podría anunciarlo el próximo 26 de noviembre con la presentación de presupuestos. El objetivo es reducir el déficit público sin aumentar impuestos a los trabajadores.
Impacto en el mercado inmobiliario
La incertidumbre fiscal ha generado dudas entre los compradores adinerados. Colleen Babcock, experta de Rightmove, señaló que los rumores sobre el presupuesto afectan especialmente al segmento de lujo. La construcción y la venta de viviendas se ven ralentizadas por la expectativa de cambios fiscales.
Los tasadores inmobiliarios indican que la demanda se enfría rápidamente. La presión sobre el mercado de lujo se percibe en Londres y otras zonas donde predominan propiedades de alto valor.
El precio medio de las viviendas en venta descendió a 364.833 libras (al cambio en la actualidad, 413.801 euros) en noviembre. Esto representa una caída mensual del 1,8%, superior a la habitual para esta época del año. La combinación de incertidumbre económica y récord de casas en venta ha reducido los precios.
Efectos regionales y alcance del impuesto
Si se aprueba dicha medida en los presupuestos, menos del 1% de todas las propiedades del Reino Unido se verán afectadas. Sin embargo, Londres concentraría gran parte del impacto. Un informe de Knight Frank indica que aproximadamente el 60% de las casas de al menos 2 millones de libras se encuentran en la capital.
Barrios como Kensington, Chelsea, Westminster y Richmond tienen una proporción elevada de estas propiedades. En algunos casos, casi una de cada cinco viviendas pertenece a la categoría de lujo. Por ello, el impuesto tendría un efecto desproporcionado en la ciudad y podría enfriar aún más la actividad de compraventa de alto nivel.





