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Marketing Inmobiliario: innovarse o morir

Jesús Alonso de la Prida (Diza Consultores) explica los beneficios de combinar métodos de venta tradicionales con nuevas estrategias en RRSS.

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El sector inmobiliario, históricamente, ha sido un segmento poco permeable al cambio de métodos o paradigmas. Los bienes raíces (de ahí viene el término Real Estate en inglés) ya sean casas, oficinas, suelos… son elementos de primera necesidad que de manera natural atraen capital o demanda. 

Por lo tanto, si algo funciona o si algo se vende, ¿Para qué tocarlo? Al final los números mandan y esto representa muchas veces un hándicap a la hora de aplicar nuevas fórmulas. Hace tiempo una persona que trabajaba conmigo me dijo una frase que me hizo reflexionar.  «Una chabola en precio, se vende».

Y es que esta máxima se cumple más que nunca en la realidad actual. Hay mucha demanda, poca oferta y el producto si está en precio ya sea para alquiler o venta tiene un ciclo muy muy corto.

Ante este punto de partida, ¿tiene sentido intentar innovar o comunicar a través de nuevos métodos?

Otra persona con la que trabajé hace no tanto también me habló de un concepto que es el clave para desarrollar el argumento que expondré a continuación: «La pequeña innovación».

La innovación en pequeños o medianos detalles al final es lo que te permite dentro de un contexto más global aplicar una nueva fórmula, en este caso de vender o comunicar el producto inmobiliario.

Y en todo este escenario aparecen las redes sociales. El modelo clásico de marketing inmobiliario nos señala ciertos métodos que a priori nunca fallan para posicionar nuestro producto. Portales inmobiliarios, cartel de obra en el caso de una promoción de obra nueva, campaña de anuncios en Ads, landing… Son métodos directos que buscan una llamada a la acción del usuario que recibe el impacto. Pero ¿y si creamos contenido? Las redes sociales son el escenario perfecto para cambiar la forma en la que nos comunicamos con el usuario, podemos dejar de hacer propaganda para crear contenido que le parezca interesante, atractivo o le divierta.

Ya no pensamos en vender sino en crear una comunidad. Seguidores fidelizados a los cuáles alimentamos con acciones relacionadas con nuestra filosofía o producto. Estos de manera indirecta serán los mejores embajadores o prescriptores de nuestra marca y entre esa comunidad comenzaremos a encontrar potenciales clientes. La teoría está clara y evidente. ¿Pero cómo podemos llevarlo a cabo? Pues como dijo Einstein para conseguir resultados diferentes hay que realizar fórmulas diferentes. Pero ¿Esto es salirse del camino tradicional, ¿no? ¿Y mi reputación como marca consolidada y solvente en el sector?

El tocino no está reñido con la velocidad y es posible conjugar ambos conceptos. El ejemplo lo tenemos en nuevos canales como Instagram, Tik Tok o Youtube. Los clientes potenciales del real estate a corto y medio plazo consumen de manera abundante estas redes ¿No tiene sentido estar en ellas? ¿No pueden ser el escenario perfecto para comunicar muchas demandas o retos relativos al sector?

Artículo de opinión firmado por Jesús Alonso de la Prida, director de Marketing y Comunicación de Diza Consultores

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