
El ecosistema financiero que apoya la promoción inmobiliaria en España se ha transformado totalmente en los últimos años. Eduardo Richi, managing director de Stronghold, explica que el 15% de operaciones en el sector promotor contó con financiación alternativa en 2024. La cifra podría situarse en el 40% de cara a 2030, «consolidando el sector como una realidad accesible y práctica para los promotores en España».
Esta nueva tipología financiera, que compatibiliza la financiación tradicional y la alternativa, ha traído consigo la aparición de nuevos players en este último grupo, que «ayudan a los promotores a superar dificultades a las que siempre se habían enfrentado con la banca (preventas, licencias, LTVs…)», promoviendo la profesionalización del sector en términos puramente financieros.

Richi coincide con el gremio. El pasado año fue «sólido y positivo para el sector inmobiliario español», con un crecimiento de la inversión del 30% —hasta 17.000 millones de euros—, y más de 700.000 compraventas, beneficiando a promotores, inversores y financiadores alternativos. Para la marca, 2025 fue «un año de consolidación dentro de la nueva estructura de inversión institucional». Stronghold cerró muy positivamente el ejercicio, con su mayor volumen de proyectos financiados hasta la fecha, registrando casi el doble al anterior máximo anual.
«La tendencia se puede mantener en 2026, ya que el mercado sigue demandando fuentes de financiación como la nuestra.» — Eduardo Richi, Managing Director de Stronghold
Desde la perspectiva de un fondo de financiación alternativa, el directivo destaca la «demanda creciente por soluciones flexibles que cubren el gap dejado por la banca tradicional». La clave, en su opinión, es «mantener este momentum en 2026 con mayor oferta de suelo y estabilidad regulatoria para sostener el ciclo expansivo».
Si pudiera pedir un deseo para el real estate español de cara a este año, apostaría por una «mayor agilidad por parte de las distintas administraciones y players dentro del sector», que contribuya al desarrollo de suelo a vivienda finalista de manera más rápida y eficiente. Al colectivo inmobiliario, le recomendaría Burning Down the House, de Jane Mendelsohn.
En este escenario, el principal punto fuerte es «la agilidad con la que se pueden estudiar, estructurar y cerrar proyectos». Se trata de anticiparse a las distintas necesidades que los promotores pueden tener y agilizar los procesos para solventarlas, señala el directivo.
Los puntos débiles no distan en absoluto del resto del mercado inmobiliario. «Seguiríamos hablando de la incertidumbre tanto económica como regulatoria». Especialmente, Richi da importancia a esta última: «estamos viendo cómo el mercado avanza en un sentido donde necesita más disponibilidad de suelo, o facilidades administrativas que ni los promotores ni los financiadores pueden solventar sin la colaboración y la voluntad pública».
A nivel acceso al capital para los promotores, Richi cree que el primer desafío es la burocracia: «solventar las trabas burocráticas y los procedimientos de obtención de licencias y otras aprobaciones por parte de la Administración». En la misma línea, el profesional señala la «incertidumbre sectorial relacionada con los costes de construcción o la mano de obra», un factor que «siempre puede perjudicar la viabilidad del proyecto y, por tanto, el acceso a la financiación».
«Con esto solventado, creemos que en el sector de la financiación alternativa sigue habiendo mucho margen de captación de cuota de mercado, por lo que siempre que los proyectos sean viables los promotores pueden acceder a ella.» — Eduardo Richi, Managing Director de Stronghold
«Seguimos apostando por un modelo en el que la financiación alternativa presenta la estructura más flexible para los promotores, por plazos y flexibilidad». Dentro de estas estructuras, Richi considera que «la colaboración entre la financiación tradicional y la alternativa seguirá siendo un modelo muy utilizado por los promotores inmobiliarios y en el que todas las partes se encuentran cómodas».
También, la compañía ha detectado un cambio en la tendencia en cuanto a la colaboración entre distintas fuentes de financiación alternativa, haciendo posibles alianzas o distintos tramos de financiación entre fondos u otros agentes del mismo mercado.




