
ACR ha comenzado la construcción de un nuevo complejo de flex living en Valencia, un proyecto residencial de 483 estudios y apartamentos concebidos para alojar a personas durante periodos cortos y medios. El desarrollo se ubicará en la entrada sur de la ciudad, en el entorno del hospital La Fe, y estará formado por dos edificios con una superficie construida conjunta de 15.958 metros cuadrados.
La iniciativa apuesta por un modelo de construcción industrializada que combina madera y hormigón para agilizar los trabajos, mejorar la seguridad durante la ejecución y reducir el impacto ambiental. El proyecto ha sido diseñado por la ingeniería Civil 4 y utilizará el sistema constructivo de CREE Buildings, cuya licencia exclusiva para España está en manos de ACR a través de CREE Iberia.
Dos edificios con espacios comunes y soluciones industrializadas
El complejo contará con instalaciones compartidas destinadas a mejorar la comodidad de sus futuros usuarios. Entre ellas figuran una piscina exterior, zonas ajardinadas, espacios de coworking, una sala comunitaria y un gimnasio, servicios que acompañarán a los alojamientos de corta y media duración. La industrialización también estará presente en los elementos que componen los edificios. Molins será el proveedor encargado de suministrar los componentes prefabricados del sistema constructivo, mientras que Modulbath, empresa propiedad de ACR y Grupo Salas, fabricará los 483 baños industrializados en tres dimensiones que se instalarán en el complejo.
La incorporación de estos baños prefabricados permitirá organizar mejor las tareas de construcción y reducir parte de los trabajos que habitualmente se realizan directamente en la obra. Según la información facilitada por la compañía, esta solución contribuye, además, a mejorar las condiciones de seguridad y salud laboral de los trabajadores.
El desarrollo es fruto de la colaboración entre ACR y Sorigué, que participan conjuntamente mediante una unión temporal de empresas (UTE). ACR cuenta con una participación del 70%, mientras que Sorigué posee el 30%, con una aportación conjunta de experiencia en construcción industrializada y edificación residencial para abordar un proyecto de esta dimensión y complejidad técnica.
Menos tiempo de ejecución y menor impacto ambiental
Uno de los principales objetivos del sistema elegido es acortar los plazos de construcción. Las previsiones apuntan a que el complejo estará terminado en 19 meses, lo que supone una reducción de seis meses respecto al tiempo estimado para levantar un edificio equivalente mediante métodos tradicionales.
Guillermo Jiménez, director general de ACR, ha destacado la importancia de este aspecto para la viabilidad económica de la operación. «El plazo siempre es importante», ha señalado, especialmente en proyectos en los que la entrada en funcionamiento del inmueble permite comenzar a recuperar la inversión realizada. La reducción de los tiempos no es la única ventaja que la empresa atribuye a este modelo. Las estimaciones del proyecto apuntan a una disminución del 70% en los residuos generados durante la construcción y a una reducción superior al 50% de la contaminación acústica, además de un menor consumo energético y unas necesidades de mantenimiento más sencillas.
El complejo tiene previsto obtener las certificaciones Breeam Muy Bueno y Fitwel, relacionadas con la sostenibilidad de los edificios y el bienestar de sus ocupantes. Estos reconocimientos se enmarcan en la apuesta por incorporar soluciones constructivas que tengan en cuenta tanto el impacto ambiental como las condiciones de uso de los espacios.
Jiménez ha subrayado que este será el tercer proyecto industrializado híbrido de madera en el que participa ACR. El directivo considera que se trata de un sistema «muy respetuoso con el planeta» que permite descarbonizar la construcción, reducir los plazos y aumentar la calidad y la seguridad, características que, a su juicio, le otorgan un importante potencial de crecimiento en España. El responsable de la compañía también ha vinculado esta iniciativa con el compromiso de ACR de impulsar nuevas formas de construir y avanzar hacia un modelo industrial «cada vez más responsable y eficaz». La empresa defiende que la innovación es una herramienta para afrontar los principales desafíos del sector de la construcción.


