
El Tribunal Supremo de Reino Unido ha cerrado a favor de Pontegadea, el grupo inversor vinculado a Amancio Ortega, la disputa judicial relacionada con el histórico restaurante Rogano de Glasgow. El máximo órgano judicial británico ha determinado que la sociedad del fundador de Inditex no tiene que responder por las pérdidas económicas que reclamaba la empresa que tenía arrendado el inmueble.
El conflicto estaba relacionado con los graves desperfectos que sufrió el local a finales de 2020 y comienzos de 2021 como consecuencia de varias inundaciones. Entre los daños ocasionados se encontraba la inutilización de parte de la instalación eléctrica, lo que afectó al funcionamiento del establecimiento. El Rogano permanece cerrado desde entonces y acumula ya seis años sin actividad. El restaurante era uno de los locales más reconocibles de Glasgow, tanto por su historia como por una decoración de estilo art déco que contribuyó a convertirlo en uno de los espacios más emblemáticos de la ciudad escocesa.
Por sus mesas pasaron a lo largo de los años numerosas personalidades internacionales, entre ellas Mick Jagger, David Bowie y Elizabeth Taylor. Esa trayectoria convirtió al establecimiento en un lugar especialmente conocido más allá de Glasgow y reforzó su carácter histórico dentro de la hostelería de la ciudad.
El origen del conflicto entre las empresas
La disputa judicial se centró en las obligaciones existentes entre Pontegadea y Forthwell Limited, la compañía que tenía arrendado el inmueble donde se encontraba el restaurante. Según la posición mantenida por la arrendataria, determinadas reparaciones necesarias después de las inundaciones no habrían sido completadas por Pontegadea. Forthwell reclamaba que se asumieran las consecuencias económicas relacionadas con esos daños y con el supuesto incumplimiento de las obligaciones derivadas del contrato. Sin embargo, el caso presentaba una particularidad importante: aunque Forthwell era la sociedad que figuraba como arrendataria del inmueble, no gestionaba directamente el restaurante.
La explotación del establecimiento había sido cedida a su filial Lynnet. Esta circunstancia adquirió especial importancia durante el proceso judicial, ya que el Supremo británico tuvo que analizar quién podía reclamar las pérdidas derivadas de un posible incumplimiento contractual. La sentencia establece que, como regla general, una compañía que forma parte de un contrato puede reclamar una indemnización cuando la otra parte incumple sus obligaciones, pero debe tratarse de pérdidas que haya sufrido directamente esa misma compañía. El tribunal consideró que la interpretación planteada por Forthwell para extender la reclamación era demasiado amplia e imprecisa.
De esta manera, los magistrados delimitaron el alcance de las responsabilidades que pueden derivarse de un contrato de arrendamiento. En las circunstancias examinadas por el tribunal, las pérdidas reclamadas no podían trasladarse a Pontegadea en los términos planteados por la empresa arrendataria.
Una victoria judicial sin consecuencias económicas
El procedimiento alcanzó la máxima instancia judicial británica después de que las dos compañías mantuvieran sus diferencias sobre quién debía responder por las consecuencias económicas de los daños sufridos por el inmueble. La decisión del Supremo supone un respaldo jurídico a la posición defendida por Pontegadea en este litigio. Sin embargo, el fallo no se traducirá en un pago a favor de ninguna de las dos empresas. Pontegadea y Forthwell llegaron a un acuerdo extrajudicial el mismo día en que el Tribunal Supremo se reunió en Escocia para analizar el caso.
Por ese motivo, la resolución judicial no implica que Pontegadea vaya a recibir una cantidad de dinero ni que Forthwell tenga que abonarle una indemnización. Tampoco supone un desembolso económico derivado del procedimiento para ninguna de las dos compañías. La importancia de la sentencia se encuentra, por tanto, en el criterio jurídico establecido por el máximo tribunal británico. El fallo determina que, en el supuesto analizado, Pontegadea no debe hacerse cargo de las pérdidas que Forthwell había reclamado en relación con los daños y el posterior cierre del restaurante.
El caso pone así punto final a una disputa vinculada a uno de los establecimientos con mayor tradición de Glasgow. El Rogano, que permanece cerrado desde los daños provocados por las inundaciones, queda en el centro de una resolución judicial que afecta a las responsabilidades entre las sociedades implicadas en el alquiler y la explotación del histórico local.


