
El sector inmobiliario y de la construcción se encuentra en una etapa clave de transformación, impulsada por la adopción de la Inteligencia Artificial (IA). La creciente presión para abordar desafíos globales, como la crisis climática, la urbanización acelerada y la necesidad de optimizar los costes, ha convertido a las tecnologías digitales avanzadas en aliados esenciales para la industria.
Contrario a la percepción común de que la IA se limita a aplicaciones como los asistentes virtuales, su integración en la planificación urbana y la infraestructura está siendo cada vez más evidente. De hecho, según datos del sector, un 36% de los profesionales del sector, incluidos ingenieros, arquitectos y urbanistas, ya incorpora la IA en sus procesos cotidianos. Esta tecnología está revolucionando tareas complejas como el diseño de proyectos, la creación de gemelos digitales, el modelado avanzado, la planificación urbana y la mejora de la eficiencia energética.
Por tanto, la IA no es simplemente una herramienta experimental; es un motor de innovación que promete optimizar la eficiencia y fomentar la sostenibilidad. Con su ayuda, el sector busca reducir costes de construcción y acelerar la transición hacia ciudades más resilientes y ecológicas. Soluciones basadas en IA están facilitando la creación de materiales sostenibles, la optimización de recursos energéticos y la reducción de residuos, pilares fundamentales para construir el entorno urbano del futuro.
Además, la IA juega un papel crucial en la adaptación de las infraestructuras a los desafíos ambientales. En un contexto donde las ciudades deben ser más resilientes frente al cambio climático, la integración de tecnologías inteligentes permite gestionar el uso eficiente de los recursos y mejorar la respuesta ante fenómenos extremos, como inundaciones u olas de calor. Los algoritmos evolutivos y las simulaciones a gran escala proporcionan soluciones innovadoras que están reconfigurando la forma en que planificamos, diseñamos y construimos.
No obstante, la digitalización del sector debe ir acompañada de una reflexión ética y responsable. Así, el 91% de los profesionales considera crucial la implementación de directrices éticas claras para el uso de la IA en la edificación y la planificación urbana. En este sentido, también existe preocupación sobre la concentración del poder en manos de grandes corporaciones tecnológicas, lo que podría limitar el impacto positivo de la IA en los retos sociales y ambientales. Es vital que el desarrollo de estas tecnologías se enfoque en ofrecer soluciones inclusivas que contribuyan a la descarbonización de la industria y a la restauración de los ecosistemas urbanos.
De esta forma, una reorientación de las inversiones globales en IA hacia la creación de soluciones para los desafíos del entorno edificado podría tener un impacto transformador. Según estudios, destinar solo el 10% de la inversión mundial en IA a este fin podría generar cambios radicales en la calidad de vida urbana y en la resiliencia de las infraestructuras a nivel global.
En conclusión, la IA está consolidándose como la base de una nueva era para la construcción y el urbanismo. Su capacidad para procesar grandes volúmenes de datos con una precisión sin precedentes no solo permite optimizar los recursos, sino también mejorar la toma de decisiones, lo que resulta en activos inmobiliarios más eficientes, sostenibles y resilientes. Con el avance de la industria, es clave que la integración de la IA sea ética y estratégica. Esto asegura que sus beneficios vayan más allá de lo económico y que las ciudades futuras prioricen la sostenibilidad y la calidad de vida.
Artículo de opinión escrito por Cristina Sanjuan, Líder de Servicios Digitales de Arup en España




