
Bruselas prepara una estrategia comunitaria para afrontar la creciente crisis de vivienda en la Unión Europea, marcada por el encarecimiento sostenido de los precios y la falta de oferta asequible en muchas ciudades. La vicepresidenta del Ejecutivo comunitario, Teresa Ribera, explicó ante la Comisión Especial del Parlamento Europeo que el objetivo es adaptar la regulación y orientar mejor las inversiones a proyectos con valor social, como viviendas asequibles, sostenibles y energéticamente eficientes.
Ribera subrayó que el encarecimiento de la vivienda se ha convertido en un “desafío estructural profundo”, que tensa el tejido social, reduce oportunidades y afecta a la competitividad de la UE. Aunque la política de vivienda sigue siendo competencia de los Estados miembros y, en muchos casos, de las regiones y ciudades, Bruselas quiere proporcionar un marco común que dé estabilidad al sector y facilite la movilización de inversiones.
El plan incluirá medidas para superar barreras en la planificación urbanística, mejorar los permisos y la financiación y revisar las normas sobre ayudas de Estado para que sean “más eficaces y más predecibles”. También se estudiarán ajustes en las condiciones que permiten conceder ventajas fiscales o ayudas a la compra y renovación de viviendas, con el fin de evitar la “especulación encubierta” y la “sobrecompensación”.
El debate llega en un contexto de fuerte presión sobre los precios: en la UE, el coste de la vivienda nueva o de segunda mano ha aumentado un 58% en la última década, y en España el alza alcanza el 72%. Lisboa, Barcelona y Madrid figuran entre las ciudades donde los hogares destinan mayor proporción de su sueldo a la vivienda.




