
Ikea afronta una nueva etapa en España con una reorganización de su estructura directiva y la renovación de su comité de dirección. El movimiento coincide con el 30 aniversario de la compañía en el país y con el inicio de su año fiscal 2027, y busca adaptar el negocio a las nuevas necesidades de los consumidores. La transformación llega pocos días después de que la compañía anunciara una inversión de 53,4 millones de euros destinada a facilitar nuevas bajadas de precios para los hogares españoles. Con este conjunto de medidas, la compañía pretende avanzar hacia un modelo más eficiente y competitivo, sin modificar su compromiso de hacer accesible la decoración y el bienestar en el hogar para la mayoría.
Una de las principales novedades de la nueva organización es la creación de una dirección específica de Omnicanalidad. Esta área tendrá como objetivo coordinar y mejorar la relación con los clientes en los distintos puntos de contacto con la compañía, tanto en las tiendas físicas como a través de internet y otros canales de atención. «Estamos en el camino para crear una Ikea mejor: precios aún más bajos, más accesibles y sostenibles», explica Carl Aaby, CEO de Ikea en España. El directivo considera que la compañía debe avanzar hacia «un retail omnicanal único», manteniendo a los clientes como eje de sus decisiones y garantizando al mismo tiempo la solidez financiera del negocio.
Una estructura pensada para ganar agilidad
La nueva composición del comité de dirección responde a los cambios que Ikea ha experimentado durante los últimos años y a la evolución del propio sector de la distribución. La empresa ha ampliado sus formatos y puntos de contacto, ha impulsado el canal online, ha digitalizado procesos y ha aumentado su capacidad logística, lo que ahora requiere una organización preparada para afrontar una etapa diferente.
El nuevo comité estará encabezado por Carl Aaby, que asumirá las funciones de CEO y CSO. Junto a él estarán Lorena Lourido, como directora financiera; Carlos Cocheteux, al frente de Comercial y Marketing; Marina Dubakina, como directora territorial; y Alberto Fossati, responsable de Omnicanalidad. El equipo se completa con Virginia Garrido, directora de Recursos Humanos y Sostenibilidad; Javier Martín, director de Logística; Laura Galarreta, directora de Comunicación y Asuntos Corporativos; y Alfonso Negrete, director de Estrategia Digital. Noelia Lorenzo ejercerá como coordinadora de Dirección y Estrategia y prestará apoyo al comité en su actividad diaria.
Con esta estructura, Ikea pretende simplificar la organización y reducir costes para poder seguir trasladando mejoras de eficiencia a sus clientes. La compañía también busca que sus equipos dispongan de mayor agilidad y de herramientas más adecuadas para reducir tareas burocráticas y dedicar más tiempo a las necesidades de los consumidores.
Aaby, que lleva un año al frente de Ikea en España, considera que la transformación responde tanto a las expectativas de los clientes como a las demandas internas de la compañía. «Nuestros clientes también esperan que les ofrezcamos experiencias personalizadas y sin fricciones», señala el CEO, que sitúa la nueva dirección de Omnicanalidad como una pieza fundamental para conseguirlo.
Precios más bajos y una experiencia más conectada
La reorganización no se limita a un cambio de nombres y responsabilidades dentro de la dirección. El propósito de Ikea es construir una estructura capaz de responder de forma más rápida a un consumidor que utiliza diferentes canales para relacionarse con las empresas y que espera encontrar una experiencia coherente independientemente de dónde realice su compra o consulta. La compañía también pone el foco en sus trabajadores. Según explica Aaby, los empleados demandan «una mayor simplicidad y agilidad, menor burocracia, mejores herramientas» que les permitan concentrarse en los clientes y en el crecimiento del negocio.
La nueva estructura pretende, por tanto, combinar varios objetivos: mejorar los costes, mantener la capacidad de reducir precios, simplificar procesos y reforzar la relación con los consumidores. Todo ello se enmarca en una estrategia destinada a consolidar un negocio resiliente y preparado para continuar creciendo.
El CEO defiende que Ikea cuenta con elementos diferenciales sobre los que construir esta nueva etapa, entre ellos su surtido, sus trabajadores, su marca, su cultura y sus valores. Sin embargo, también considera necesario evolucionar al ritmo que marca el mercado para mantener su principal compromiso. «Ikea ha evolucionado muy rápidamente en los últimos años», reconoce Aaby. El reto para la compañía será ahora aprovechar esa evolución y convertirla en una organización más sencilla, flexible y conectada con sus clientes.

