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Energía, real estate y digitalización: ¿qué necesidades concretas tiene cada segmento inmobiliario?

Marta Pallarés, co-founder y CSO de Zenova, explica cómo ha evolucionado la gestión integral de la energía en el sector inmobiliario.

Energía y real estate: ¿cuáles son las necesidades de cada segmento inmobiliario?

La energía ha dejado de ser un coste operativo más para convertirse en una variable estratégica del real estate. La presión sobre márgenes, las exigencias ESG y la profesionalización del sector obligan a los gestores de activos a digitalizar y controlar el consumo como nunca antes.

Según Marta Pallarés, co-founder y CSO de Zenova, plataforma de gestión integral de la energía, cada segmento del inmobiliario tiene unas variables clave. Nada tienen que ver los objetivos del ámbito residencial con los del inmologístico, el hotelero o el de oficinas. «Aunque el núcleo tecnológico es el mismo para todos los segmentos, el playbook cambia según las necesidades de cada uno».

La compañía adapta según el cliente los cuadros de mando, KPIs y procesos operativos a cada tipología de activo, manteniendo siempre como base datos fiables, procesos automatizados y un interlocutor único para toda la parte energética y de suministros.

Equipo de Zenova

En los últimos años, el sector «ha pasado de considerar estas tareas como puramente administrativas a entenderlas como un área estratégica de eficiencia y ESG», impulsando así su digitalización.

Aunque todavía existen procesos manuales, la marca estima que entre un 70-80% de las tareas relacionadas con suministros y facturas podrían automatizarse en el corto plazo. El 20-30% restante seguirá requiriendo criterio humano, especialmente en la negociación estratégica con comercializadoras, priorización de inversiones en eficiencia o gestión de casos complejos.

¿Cuál es el modelo de negocio de Zenova?

Zenova se diseñó con la visión de ofrecer una gestión integral de la energía para el sector, permitiendo desde la contratación y optimización de contratos hasta la conciliación financiera, centralización de facturas y monitorización, para cumplir con los requisitos de eficiencia energética.

Al gestionarlo desde una misma plataforma, «algo tan complejo como la energía se vuelve entendible y manejable» para todas las personas dentro de una empresa. El objetivo es doble: simplificar procesos que antes eran tediosos y poco transparentes, y proporcionar visibilidad y control a los equipos responsables de cada segmento.

A día de hoy, la marca atiende clientela de todo tipo: «trabajamos con todos los stakeholders del sector inmobiliario». En el ámbito residencial, abarca desde el acompañamiento a promotoras con la contratación de suministros de obra hasta los definitivos, hasta el soporte a gestores de alquiler, ayudando con la conciliación financiera y la centralización de facturas. En el ámbito terciario e industrial, el foco es la optimización de contratos y la monitorización de consumos energéticos.

Aunque en sus inicios la marca funcionaba principalmente como un conector entre compañías de suministros y viviendas, con el tiempo ha ido desarrollando módulos adicionales según las necesidades de los diferentes gestores de activos, adaptándose a los cambios cíclicos del sector y a nuevas tendencias como el BtR y, más recientemente, el flex living.

Un ‘playbook’ distinto para cada segmento

En función del mercado, los baremos cambian. Así lo explica la co-founder y CSO de la compañía:

  • En Build to Rent y media estancia, lo más crítico es la experiencia del inquilino y la agilidad en altas, bajas y cambios de titular, así como una correcta conciliación financiera por vivienda y por edificio.
  • En el inmologístico, el foco está en grandes potencias, contratos complejos y picos de demanda, donde se aporta valor en la negociación de contratos, monitorización de curvas de carga e identificación de ineficiencias en naves y plataformas.
  • En hoteles, entran en juego factores como la estacionalidad y la ocupación, cruzando datos de consumo con la ocupación y tipología de hotel para detectar desviaciones o sobre dimensionamientos y generar oportunidades de mejora.
  • En oficinas y espacios flex, el foco se sitúa en el reparto de costes energéticos entre inquilinos, la centralización y control de facturas, y los reportes de eficiencia energética.

¿Cómo está transformando la tecnología el sector?

La tecnología y la IA están transformando principalmente tres áreas, apunta Pallarés. En primer lugar, en facturas y control de gasto, automatizando la lectura de facturas, validando precios, cargos y potencias frente a lo pactado, y detectando anomalías o consumos atípicos.

En segundo lugar, en eficiencia energética y operación, identificando patrones de consumo ineficientes según el tipo de activo, clima u horario, y ofreciendo recomendaciones sobre ajustes de potencia, horarios de funcionamiento y priorización de medidas de eficiencia.

Y en tercer lugar, en reporting, auditoría y ESG, automatizando la generación de informes energéticos y de emisiones, preparando información para auditorías y creando cuadros de mando dinámicos para comités de inversión y equipos de Asset Management. «La intención no es sustituir al equipo, sino liberarlo de tareas repetitivas para que pueda centrarse en decisiones de mayor valor».

¿A qué retos se enfrenta la digitalización en el real estate?

Los retos principales se concentran en cuatro áreas, según la profesional. Primero, la calidad y unificación del dato: aún existe dispersión de información entre departamentos, proveedores y sistemas, y sin un dato fiable, ningún proyecto de digitalización funciona correctamente.

Segundo, las integraciones: conectar plataformas de energía con ERPs, PMS o herramientas de gestión patrimonial sigue siendo un desafío técnico y organizativo.

Tercero, el cambio cultural: pasar de “siempre lo hemos hecho así” a confiar en procesos automatizados requiere formación, acompañamiento y demostración de resultados rápidos.

Y cuarto, la experiencia de usuario: la tecnología debe ser intuitiva y fácil de usar para property managers, equipos de administración o mantenimiento; si no hay adopción, la herramienta no genera valor.


Percepción social y empresarial del consumo energético

Hace un par de años, España vivió un pico de atención en torno al precio de la luz, un momento que fue un auténtico «shock educativo» colectivo: de repente, todo el mundo hablaba de tarifas, tramos horarios y mercados mayoristas.

En los hogares, aunque algunos hábitos se relajaron a medida que bajaron los precios, parte de esa conciencia se mantuvo. Según Pallarés, «ha quedado una mayor sensibilidad hacia el consumo y la elección de tarifas y potencias».

El cambio ha sido más estructural en el ámbito corporativo. La experiencia de Zenova constata que empresas y grandes consumidores sí muestran mayor interés por analizar datos de consumo, medir y reducir la huella de carbono, y tomar decisiones de inversión en eficiencia energética, autoconsumo y contratación inteligente de la energía. «Aunque la «crisis de precios» fue un detonante, lo que vemos ahora responde más a estrategia, riesgo y ESG que a un susto puntual», señala.

Tendencias corporativas en materia de eficiencia energética

Estrategias de porfolios, más datos y menos intuición, soluciones integradas y combinadas y enfoque claro en el usuario final. Las tendencias que apunta Pallarés en materia de eficiencia energética en el entorno corporativo son varias.

En los últimos años el sector ha dado un cambio importante: de proyectos aislados, hemos pasado a estrategias de porfolio. «Se deja atrás el ‘cambio puntual en un edificio’ para implementar hojas de ruta de eficiencia para todo el porfolio».

Ahora, las decisiones se toman con datos, monitorización y análisis de paybacks reales, reduciendo la intuición, y crece la apuesta por soluciones integradas que combinen CAEs, fotovoltaica, puntos de recarga, climatización y monitorización, frente a acciones aisladas.

Por último, el enfoque está claramente en el usuario final: «se busca eficiencia sin perder confort ni calidad de servicio, especialmente en BtR, hoteles y oficinas, donde la experiencia del usuario es clave».

Previsiones en materia de digitalización

La digitalización de procesos vinculados a la energía atraviesa una fase de estandarización y consolidación, «con menos soluciones ‘caseras’ y más plataformas especializadas integradas entre sí». Por su parte, la capa administrativa, desde facturas hasta reporting y tareas repetitivas, tenderá a automatizarse casi por completo, según sus previsiones.

En este proceso de transformación, Pallarés explica que la inteligencia aplicada a la operación permitirá optimizar dinámicamente contratos y potencias, integrar datos de consumo, ocupación y operación del activo, y disponer de herramientas tipo para Asset y Property Management que sugieran acciones y prioricen oportunidades de ahorro.

En definitiva, «pasaremos de ‘tener los datos’ a usar de verdad esos datos para tomar decisiones más inteligentes de inversión, operación y estrategia energética en el RE».


Estrategia y visión de Zenova

Los próximos pasos de la marca se centran en dos direcciones: profundizar en los segmentos donde ya está presente (BtR, media estancia, logística, hoteles y oficinas), y continuar desarrollando su módulo de optimización para grandes puntos de suministro, incorporando analítica avanzada, alertas inteligentes y más integraciones con los sistemas de nuestros clientes.

Recientemente, la marca ha adquirido Arcón, empresa que realiza todas las contrataciones de suministro de obra, para cerrar el círculo de las contrataciones de suministro. A futuro, el objetivo es posicionarse como el partner de referencia en Europa para todo lo relacionado con energía y suministros en portfolios inmobiliarios, donde detecta «problemáticas muy similares».

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