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Santander explora con Deva Capital cómo titulizar la gestión de NPL’s

Banco Santander Oficina scaled
El Banco Santander crea una nueva sociedad para titulizar activos tóxicos.

La entidad ha creado la sociedad Deva Capital como vehículo para explorar la compra de activos dañados de entidades financieras de todo el mundo, según varias fuentes financieras consultadas por el diario Expansión. Fuentes de la banca de inversión subrayan que la filial de Santander en Brasil ya adquiere este tipo de activos de la banca a través de su servicer inmobiliario.

Se trataría de un cambio de paso importante en el mercado de NPL, que en los últimos años ha atraído el interés de los fondos oportunistas por las rentabilidades que ofrece. Fuentes oficiales de Santander no han hecho comentarios al respecto.
Directivos de consultoras y bancos de inversión dan por hecho que las intenciones del banco pasan por abrirse paso en esta nueva línea de negocio, sobre todo tras el fichaje de Josep Juliá, un experto en el mercado de NPL procedente del Banco Mundial y que se sumó el año pasado al grupo liderado por Ana Botín como senior advisor.
La sociedad
Deva Capital es una sociedad 100% propiedad de Santander. Tiene licencia para la compra y venta de valores mobiliarios, participaciones sociales de empresas y, “en general, instrumentos representativos de la participación de la sociedad en entidades de todo tipo”, según los registros. Fuentes financieras señalan que la sociedad operaría como si fuera un fondo de private equity que compraría y vendería activos tóxicos de bancos de todos los segmentos de negocio.
Santander titulizaría estos activos, con lo que no se consolidarían en la posición de créditos dudosos del grupo, según algunas fuentes. “Santander tendría muy delimitada la nueva sociedad para minimizar el consumo de capital”, indican fuentes al tanto de los planes del banco.
El mercado de activos tóxicos está en auge en los últimos años. El sector bancario en Europa llegó a acumular más de un billón de euros en préstamos fallidos en 2014. Tras años de limpieza de balances aprovechando la recuperación económica, la banca europea aún tiene alrededor de medio billón de NPL.
Juliá lideró la unidad de recuperaciones de activos problemáticos de IFC, la corporación financiera con sede en Washington adscrita al Banco Mundial. Gestionó acuerdos de compra y resolución de activos problemáticos de más de 7.000 millones de dólares en América Latina, Europa del Este, Asia, África y Oriente Medio, entre otros países.

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