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Merlin cambia su plan de retribución y sustituirá el pago en metálico por acciones

La Socimi ha presentado su plan de retribución para 2020 a 2022, seis años después de su lanzamiento. Entre las novedades, destaca la reducción del máximo variable, un nuevo sueldo para el presidente no ejecutivo y un plan de remuneraciones íntegramente pagadero en acciones.

Salida a Bolsa de Merlin Properties
En medio, Ismael Clemente, CEO de Merlin Properties, en la salida a Bolsa de la compañía, en junio de 2014.

Merlin Properties, la mayor Socimi española y una de las mayores inmobiliarias de Europa, ha anunciado un importante cambio en su política de retribución. Seis años después de su lanzamiento, la compañía cree que es necesario adaptar su política retributiva a su nuevo tamaño y plan de negocio. “2020 se anticipa como un año con cambios significativos en la política de remuneraciones” y “adecuada a su posición como compañía inmobiliaria consolidada entre las mayores de Europa y de las compañías españolas con mayor capitalización de la Bolsa”, señala Merlin en el informe anual de remuneraciones remitido a la CNMV.

La compañía, que debutó en Bolsa en 2014 sin ningún tipo de activo en su cartera, ha cerrado su último ejercicio con un beneficio de 564 millones y una cartera de 12.700 millones en activos. Su política de retribución ha sido sujeto de polémica en algunas ocasiones, debido a que es una de las compañías del Ibex que mejor remunera tanto a sus consejeros como a su alta dirección. En la última junta general de accionistas, el informe anual de retribuciones fue aprobado con el apoyo de sólo el 56,3% de los accionistas presentes y con el voto negativo del 40,8%, un porcentaje de oposición muy superior al del resto de puntos de la junta.

Este nuevo plan, que se someterá a aprobación en la próxima reunión anual de accionistas, tendrá una vigencia de tres ejercicios e incluye cambios en la remuneración de los consejeros de la Socimi, así como en la política retributiva general de todos los empleados de la compañía.

Entre los cambios, se incluye la reducción del máximo variable a corto plazo del 275% al 200% para la retribución fija anual y la inclusión de más métricas donde los objetivos cuantitativos -como la previsión del pago del dividendo o el nivel de endeudamiento- supongan el 60% del total y los cualitativos -es decir, el desempeño personal de cada consejero- un 40%.

En el caso del presidente no ejecutivo, Merlin propone una nueva remuneración para su cargo. Así, Javier García-Carranza, presidente con cargo dominical en el consejo, pasará a cobrar 450.000 euros anuales (en 2018 y 2019 no recibió retribución alguna por este desempeño), y para los consejeros externos, propone mantener las remuneraciones fijas existentes, incorporando el pago de dietas. En este sentido, la Socimi plantea fijar el importe máximo a distribuir entre sus consejeros externos en 2,5 millones de euros, esto es, 100.000 brutos anuales fijos más 2.000 euros brutos por cada asistencia a reuniones del consejo.

Otra de las novedades tiene que ver con el incentivo a largo plazo (LITP). A este respecto, la compañía planteará en junta la aprobación de un plan de remuneraciones íntegramente pagadero en acciones, eliminando la parte de pago en metálico en vigor en el plan 2017-2019 “para ganar un mayor alineamiento con los intereses de los accionistas”.

El consejo considera que la política 2020-2022 y la propuesta del LTIP del periodo 2020-2022 contribuye a la estrategia empresarial y los intereses y sostenibilidad a largo plazo de la sociedad, al estar sus parámetros completamente alineados y relacionados con los objetivos que la sociedad ha establecido tanto en el corto como en el largo plazo”, explican desde la Socimi.

El consejero delegado de Merlin, Ismael Clemente cobró 8,7 millones de euros en 2019, de los que un millón correspondían a su salario fijo, 1,45 millones a su plan de retribución variable a corto y 6,25 millones a su variable a largo plazo.

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