InicioOpiniónMálaga: sinón...

Málaga: sinónimo del lujo residencial

Paolo Giabardo, CEO of LuxuryEstate.com, analiza el auge del mercado de lujo residencial en la provincia de Málaga y sus efectos en la vivienda.

Málaga: sinónimo del lujo residencial

El lujo tiene diferentes caminos y diferentes ciudades de referencia en el mundo, de un tiempo a esta parte, Ibiza o Valencia se han situado en este ecosistema del lujo nacional, pero Málaga siempre ha estado ahí.

La Costa del Sol lleva años impertérrita a las variaciones de la economía mundial impulsada por ese ‘Triángulo de Oro’ del lujo que forman Marbella, Benhavís y Estepona. Bien es cierto que en 2022 se recuperó la normalidad en la zona pero, como buen ciclo, otra vez la provincia de Málaga lidera el superlujo con la ayuda de Fuengirola o la propia capital, que sigue sumando inversiones e inversores.

Marbella, Fuengirola y la propia Málaga están experimentando un aumento notable de grandes patrimonios e inversores, sobre todo extranjeros que quieren hacer de la provincia andaluza su nuevo destino: bien para invertir o bien para vivir.

Impulsados por las tendencias del BCE de bajar y mantener los tipos de interés, hace que los inversores diversifiquen sus activos para buscar una mayor seguridad y estabilidad, lo que convierte a la vivienda de lujo en una buena reserva de valor.

Además, esta desescalada de los tipos ha mejorado el crédito hipotecario, lo que refleja una reactivación de las ventas de viviendas en España. 

Nunca, en las grandes crisis, los ricos dejaron de serlo, al contrario, y esto se ha visto agravado como indicaba la ONU en su Índice de Desarrollo Humano, «las disparidades entre los que tienen y los que no, son cada vez mayores».

Si a esto se suma la inflación en el sector inmobiliario, en tiempos en los que el dinero pierde valor, la inversión en el sector de la vivienda de lujo se ve como la gran medida para preservar y acumular capital en el largo plazo con rentabilidades que, como estimaban algunas compañías, podrían llegar al 7% anual.

El Colegio de Registradores de España, en su último informe de cierre de 2024, señala que factores como el incremento del número de habitantes, el aumento en la formación de hogares, el crecimiento económico, el empuje de la demanda extranjera y el incremento del número de ocupados y afiliados a la Seguridad Social están favoreciendo el comportamiento alcista del mercado inmobiliario malagueño.

Esto se traduce en que las construcciones son cada vez para públicos más selectos y extracomunitarios. 

La provincia de Málaga concentra el 17,5% de la oferta nacional de vivienda de lujo. Esto se refleja en las transformaciones que están viviendo ciudades como Marbella o Málaga, con mayor oferta de promociones exclusivas y con precios que, dado el empuje del sector, no paran de subir ante la falta de espacio para construir y la alta demanda.

La ley de vivienda avalada por el Constitucional en 2024 y la del Suelo Rústico, que impide a las promotoras la construcción de viviendas en este tipo de suelo, empuja a la vivienda y, en especial, a la de lujo, a mantener o subir los precios ante la imposibilidad de construir nuevas villas de lujo a las afueras o separadas de la ciudad como antaño. 

Así las cosas, el lujo malagueño y marbellí, por poner un ejemplo concreto, ya sitúa a la ciudad entre las que tienen el metro cuadrado más caro de España. De Marbella hay que destacar la «incesante demanda de clientes internacionales», algo de sobra conocido, mientras que de Málaga su atractivo reside en su cultura, en sus conexiones y en su crecimiento como destino logístico. 

Los precios también marcan un antes y un después con la pandemia del Covid, cuando cientos de miles de personas vieron cómo sus trabajos cambiaban. La aparición del teletrabajo empujado por los cambios en los hábitos llevó a muchos ciudadanos que tenían la Costa del Sol como un lugar vacacional a planteárselo como un lugar en el que vivir. 

También es importante destacar que la fama de Málaga y este boom inmobiliario viene precedido desde 1965. La Costa del Sol siempre fue un punto de reunión de la ‘jet-set’ internacional e incluso Sean Connery construyó ‘Villa Malibú’ frente al mar, que puso en venta en el 2000, o Marisol, que puso hace pocos días su ático en venta en el Muelle Uno de Málaga. 

Pero no solo por apuestas personales el precio del lujo malagueño ha subido. Gerard Piqué con su holding empresarial trabaja en un hotel en la Plaza de la Merced de la capital malagueña que operará Meliá o Rafa Nadal anunció una inversión de 200 millones de euros para construir viviendas de lujo. 

Esto ofrece múltiples lecturas desde diferentes ángulos. De un lado supone una inyección a la economía local, generando empleo, pero por otro puede plantear el aumento de los precios haciendo de Málaga un destino menos habitable al crecer la presión de los residentes locales empujados a vender por el alto coste del «crecimiento del lujo» y del coste de vida. 

El mercado de gama alta se mueve en valores estables de unos 7.660 euros el metro en Marbella. La provincia cuenta con importantes villas de lujo por encima de los 20 millones de euros situando estas casas entre las más caras y exclusivas de España. 

Esto solo tiene una lectura y es que Málaga y su auge, empujada por las buenas  comunicaciones que tiene con Madrid y con la península Ibérica gracias a la estación de AVE o al aeropuerto internacional, ya puede mirar de tú a tú a destinos históricos como la Riviera Francesa.

Impulsados por una gestión inteligente y una visión de futuro, este fenómeno puede transformar a la ciudad en un referente europeo. El reto reside en hacer posible la convivencia entre el gran lujo residencial y vacacional y que Málaga no pierda la esencia

Artículo de opinión firmado por Paolo Giabardo, CEO of LuxuryEstate.com 

B-Exclusivas

Últimas Noticias