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Los bancos bloquean fondos de Quasar, la inmobiliaria de Blackstone y Santander

La sociedad de Santander y Blackstone que agrupa activos del Popular, ha entrado en situación de incumplimiento de ratios asociados a sus créditos.

Quasar, la sociedad de Santander y Blackstone que agrupa la antigua cartera dañada de Popular y es propietaria del servicer Aliseda, ha entrado en situación de incumplimiento de ratios asociados al crédito sindicado de 7.300 millones de euros que suscribió hace tres años.

Según señala el diario Expansión, “al cierre de 2019, el grupo incumple una de las ratios asociadas al préstamo sindicado. Como consecuencia de ello, se encuentra en situación de cash trap event, es decir, el grupo debe retener la totalidad de los flujos excedentarios sin la posibilidad de disponer de ellos en una cuenta denominada cash trap account”.

Quasar perdió 1.229 millones en 2019, por elevados gastos operativos y financieros, además de por las cargas por el deterioro de su cartera de inmuebles y créditos. La ralentización del mercado inmobiliario desde 2019 y la crisis pandémica han alterado las previsiones de negocio de la sociedad, que está revisando su plan de negocio original.

Crédito

Para constituir la sociedad, el banco y el fondo estadounidense aportaron en 2018 cerca de 3.000 millones en capital y formalizaron este préstamo que vence en 2023 y que tiene un tipo de interés de euribor a un año más un margen entre el 3,15% y el 3,25%.

Blackstone tiene el 51% del capital de la nueva compañía y se ocupa también de su gestiónSantander posee el 49% restante del accionariado, pero la operación básicamente le permitió sacar de su balance los activos dañados de Popular. Desde su creación, el banco ha devaluado esta participación desde 1.701 millones hasta 956 millones. 

El crédito sindicado está liderado por Morgan Stanley y Deutsche Bank. En él también participa Blackstone, que a través de una de sus filiales tiene una exposición de 1.000 millones. Esta filial ha modificado en el último año el ráting del crédito de Quasar, dentro del sistema interno con el que mide el riesgo de su cartera. Cataloga los préstamos de 1 a 5, de menor a mayor riesgo.

El crédito de Quasar tenía hasta ahora un ráting 3 (riesgo medio). A cierre de 2020, como consecuencia del impacto del Covid, está registrado como categoría 4 (riesgo alto).

Del importe de 7.300 millones, el saldo pendiente a cierre de 2019 era de 6.595 millones. El calendario estimado prevé la amortización de 909 millones en 2021 y otros 5.381 millones entre 2022 y 2023.

Además, la Agencia Tributaria ha reclamado a la sociedad deudas de Reyal Urbis por la vinculación con Corporación Financiera Issos, según el diario. Esta compañía estuvo ligada en el pasado a José Ramón Carabante, empresario inmobiliario que trabajó con Popular.

Aliseda

En paralelo, Aliseda, el ‘servicer’ inmobiliario de Quasar, perdió 161,8 millones en 2019, mientras que un año antes registró unos números rojos de 21,6 millones.

Las cuentas de Aliseda se han visto afectadas por un cargo de 124 millones para sanear el fondo de comercio y otros activos de la compañía, al empeorar las perspectivas de negocio. Según los miembros del consejo de administración, este deterioro de valor es consecuencia de la modificación de las perspectivas en el medio plazo del desarrollo del plan de negocio del grupo.

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