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La vivienda turística se aferra al verano para no perder 3.000 millones en 2020

Las viviendas turísticas registran una reactivación, principalmente en destinos del interior, que podrían mitigar en parte los 3.000 millones en pérdidas previstas para 2020, señala el presidente de la patronal Fevitur.

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Durante los peores momentos de la pandemia del Covid-19, la actividad económica y productiva del país ha estado paralizada. España ha afrontado la mayor crisis sanitaria en décadas, que ha afectado a todos los sectores de la economía. Pero uno de los más perjudicados ha sido el turístico, que se ha visto gravemente damnificado por las restricciones de movimiento, cierre de hoteles y alojamientos turísticos, ERTEs y cancelaciones masivas de eventos y vuelos.

Actualmente, el sector de las viviendas de uso turístico (VUTs) registra ya pérdidas que ascienden a los 500 millones de euros. No obstante, se prevé que esta cifra se eleve a 3.000 millones de euros cuando finalice el ejercicio actual, según explican desde la Federación Española de Asociaciones de Viviendas y Apartamentos Turísticos (Fevitur) a Brainsre.news.

Durante varias semanas no se ha permitido alquilar una vivienda turística, una habitación de hotel o cualquier otro tipo de alojamiento -salvo en situaciones concretas-, lo que ha provocado una situación sin precedentes que ha dejado cifras históricas de cero reservas. «Es cierto que estamos observando una reactivación principalmente en destinos de interior, y que la oferta de alojamiento elegida es en su mayoría pequeños alojamientos, individuales y sin zonas comunes», señala Tolo Gomila, presidente de Fevitur. También afirma que la mayoría de las reservas son domésticas, de turistas españoles.

A pesar de que el sector empieza a mostrar síntomas de reactivación, desde la patronal aseguran que la recuperación no llegará hasta la temporada de Semana Santa del año que viene, cuando se prevé que el turismo esté otra vez «a pleno rendimiento».

En este sentido, las preferencias de los turistas a la hora de planear sus escapadas también han cambiando a raíz de la pandemia, pues estos se sienten más seguros en viviendas individuales, sin zonas comunes en las que compartir espacios. Según una encuesta realizada a nivel nacional por Fevitur, «el 44,2% de los encuestados prefieren las viviendas turísticas como primera opción para sus vacaciones durante este año, y el 39% declara que la seguridad que este tipo de alojamientos proporciona es lo que más valoran».

Del alquiler turístico al tradicional

Sin embargo, la crisis del coronavirus no solo ha cambiado las prioridades de los turistas e inquilinos, sino también las de los propietarios. Actualmente el 6% de la oferta de las viviendas de uso turístico ha pasado a alquiler tradicional a través de la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU).

Aunque no lo han hecho como vivienda principal, es decir, en régimen de alquiler de 5 a 7 años en función de si el arrendador es persona física o jurídica, «sino bajo el modelo de arrendamiento de temporada, que es otra figura de la LAU que permite el alquiler por meses«, puntualiza Gomila.

Este traspaso se está produciendo sobre todo en Madrid y Barcelona. En el caso de la capital, el cambio del alquiler vacacional al tradicional alcanza el 25% de la oferta. Actualmente, el número de viviendas de uso turístico en Madrid es de 11.254, según datos del Ayuntamiento de Madrid, por lo que las VUTs representan un 0,79% del parque total de viviendas de la capital.

Por otro lado, en el caso de Barcelona, el porcentaje de viviendas turísticas que se ha pasado al alquiler tradicional es del 40%. En concreto, en la Ciudad Condal hay 9.800 viviendas de uso turístico, lo que supone 2% del total de las viviendas de la ciudad.

Cambio temporal

Para realizar este traspaso, en la gran mayoría de las comunidades autónomas no hay que hacer ningún tipo de trámite específico, ya que se trata de viviendas de uso residencial.

Desde la patronal señalan que es una situación temporal. «Los propietarios de estas viviendas son, en su inmensa mayoría, ciudadanos españoles que han invertido sus ahorros en propiedades inmobiliarias, y que no confían en la LAU actual por miedo a impagos o a la recuperación de sus propiedades. Por el contrario, el modelo de vivienda de uso turístico les permite una mayor flexibilidad y poder recuperar su propiedad en un plazo corto de tiempo», explica el presidente de Fevitur.

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