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Envejecimiento y ‘senior housing’

Una nueva generación de las canas, empoderada por su cada vez mejor salud y mayores recursos económicos, tomará las decisiones que afecten a su bienestar sobre en qué modelo de vivienda y en qué ciudad querrá vivir sus últimos años. Esto supone un reto para los gestores de las ciudades y el ecosistema empresarial del inmobiliario. Se abre una oportunidad para el desarrollo de nuevos modelos, tanto de arquitectura, como de formatos de gestión, explotación y financiación.

Imagen de un condominio senior con campo de golf.

El aumento de esperanza de vida con mayor calidad, ha hecho aparecer una nueva tercera edad de mayores que corresponde a una generación muy preparada y numerosa, con deseo de una vida independiente, con miles de cosas por hacer, sin prisas y liberados de responsabilidades familiares, que valoran la calidad de vida y una cuarta edad de vejez asistida, de dependencia.

Un nuevo modelo de sociedad, nuevos roles familiares, de relación entre generaciones y de la ecuación entre trabajo y ocio. A esto se une el desafío de los mayores como productores y consumidores, su capacidad económica y de consumo, claves en la sostenibilidad del sistema.

El entorno construido y la vivienda en particular constituye un factor determinante de la calidad de vida, junto al bienestar físico, emocional y material, o las relaciones personales y la socialización con amigos, vecinos y familia. Una vivienda inadecuada constituye un factor agravante de la fragilidad y la dependencia, y es necesario tener en cuenta que el 90 % de los jubilados tiene una vivienda en propiedad que puede ayudar a facilitar un retiro en mejores condiciones.

Las respuestas a las necesidades de alojamiento de los mayores son diversas. En España existen más de 4.000 residencias privadas con una capacidad de casi  300.000 personas, que representan una parte muy pequeña de la población sénior y aún en ratios muy inferiores de estándares internacionales, por lo que el modelo de residencias no está ni mucho menos agotado.

Espoleados por la crisis sanitaria surgirá una nueva generación de estas instalaciones con nuevos modelos de diseños arquitectónicos y fórmulas organizativas y de gestión más similares al hogar, donde se garantice la intimidad y se personalice el cuidado, versátiles y capaces de adaptarse a nuevas realidades, para lo que se requiere más espacio. Unidades de convivencia menores, primando el confort y la calidad, que cuidan los temas de percepción para generar estímulos y permitan recuperar la confianza de residentes, familiares y trabajadores. 

Modelo de senior housing

Frente a las residencias de carácter asistencial, los modelos de senior housing se basan en el concepto de “envejecimiento en casa”. Se trata de un elemento de valor para el sector inmobiliario, una oferta especializada y heterogénea con niveles de servicio fuertemente integrados, combinando variantes de propiedad y de gestión.

El objetivo debe ser conservar la autonomía y la calidad de la vida en comunidad, en un modelo equilibrado y capacitante de las personas, al maximizar las competencias y compensar, con apoyo y estímulos, el proceso de envejecimiento. Modelos como complejos intergeneracionales, viviendas asistidas, cohousing o certificaciones senior-friendly, no son un invento nuevo y son referencia hace más de 50 años en países de centro y norte de Europa. Hay diferentes modelos y es demasiado pronto para decir cuál prevalecerá, pero los primeros en moverse, en un mercado potencialmente grande, estarán en una óptima posición.

En definitiva hablamos de vivienda, del equilibrio entre vida privada y comunitaria. Las nuevas necesidades no solo serán cuantitativas, los aspectos cualitativos y diferenciales que aporten las nuevas viviendas senior tendrán cada vez mayor importancia. Son sustanciales los valores de diseño, calidad del espacio, flexibilidad, confort, luz y la integración natural y paisajista de vivir en armonía con la naturaleza. A ellos se unen los de funcionalidad, accesibilidad, tecnología y sostenibilidad, íntimamente unidos a la calidad de la arquitectura.

Oportunidad para el mercado español

España reúne las condiciones de clima, servicios, calidad de vida e infraestructuras de salud y comunicación para un cliente senior, nacional o internacional, de alto poder adquisitivo, conocimiento y experiencia, que seguirá trabajando y que demanda producto y servicios por desarrollar en un nuevo entorno adaptado imbricado en entornos de ciudades medias. Es la oportunidad de servicios especializados con un componente sanitario, y que sea diferencial por la capacidad de combinar actividad económica, social y cultural, de carácter intergeneracional con intereses comunes, en un país óptimo para mayores.

La mezcla de todo lo anterior y una nueva generación de las canas que, empoderada por su cada vez mejor salud y mayores recursos económicos, tomará las decisiones que afecten a su bienestar como, por ejemplo, en qué modelo de vivienda y en qué ciudad querrá vivir sus últimos años, supone un reto para los gestores de las ciudades y el ecosistema empresarial del inmobiliario.

Frente al monocultivo de una oferta inmobiliaria homogénea, se abre una oportunidad para el desarrollo de nuevos modelos, tanto de arquitectura, como de formatos de gestión, explotación y financiación. Se trata de un sector puntero pues hay capital y apetito inversor con la certeza de una demanda consolidada. Si se cuenta con el apoyo de las administraciones solo falta la integración de servicios con operadores especializados y un modelo financiero innovador.

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