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El Ejecutivo estudia la inversión por parte de las Socimis en fincas agrícolas

Se trata de un tipo de inversión que ya pueden realizar las socimis en Europa. Por el momento, no se sabe si el proyecto avanzará o no a nivel legislativo y la propuesta está siendo analizada técnicamente en Tributos.

El Ejecutivo estudia la inversión por parte de las Socimis en fincas agrícolas

El Ejecutivo de Sánchez sopesa la inversión en fincas agrícolas por parte de las socimis. Hacienda estudia una propuesta para que estas puedan comprar fincas agrícolas, además de los activos inmobiliarios de naturaleza urbana en los que ya pueden invertir actualmente. ¿El objetivo? Atraer capital a la España rural para dinamizar el entorno, muy envejecido y repleto de cultivos pequeños y poco rentables. También contribuir a la autosuficiencia de España frente a crisis como la pandemia de Covid-19 o la Guerra de Ucrania.

Dado que las cotizadas inmobiliarias cuentan con su propio régimen fiscal, la propuesta ha llegado concretamente a la Dirección General de Tributos del Ministerio de María Jesús Montero, según informa Cinco Días. La iniciativa ha sido impulsada por la marca Armanext y presidida por Antonio Fernández, uno de los impulsores de esta tipología de empresa en España.

Antes de llegar a Hacienda, el pasado año Armanext trasladó la propuesta al Ministerio de Agricultura, encabezado por Luis Planas. Aunque se mostró interés por la iniciativa como forma de llevar recursos a la España vaciada y mejorar los cultivos en términos de rentabilidad, el Ministerio de Agricultura indicó que la propuesta debería ser analizada por el equipo de Montero.

Por el momento, no se sabe si el proyecto avanzará o no a nivel legislativo y la propuesta está siendo analizada técnicamente en Tributos. Se desconoce si el Gobierno se apropiará de la iniciativa como una nueva forma de enfocar inversión hacia la España vaciada y equiparar así las socimis nacionales a las europeas, que sí cuentan con la posibilidad de invertir en terrenos de tipo agrícola o forestal. Podría, sin embargo, pesar más el tenaz discurso hacia este tipo de empresas, tal y como avanza el seno de Unidas Podemos, que ya se tradujo en 2020 en una modificación de la ley.

Las socimis surgieron en 2012 tras una modificación de una ley de 2009 aprobada por el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, elaborada por el ministro de entonces, Cristobal Montoro (PP). Se creó entonces un régimen fiscal especial a semejanza de los fondos de inversión inmobiliarios (REIT, por las siglas en inglés), que ya están activos desde hace décadas a nivel internacional.

Actuamente, las socimis deben cotizar en alguna Bolsa europea e invierten en activos urbanos dedicados al alquiler, como son oficinas, locales, centros comerciales, hoteles, viviendas en alquiler o almacenes logísticos. ¿Su ventaja fiscal? Tributan al 0% en el impuesto de sociedades, pero a cambio deben repartir en dividendos, al menos, el 80% de su beneficio.

¿Por qué ahora las socimis se fijan en lo rural? Precisamente, uno de los argumentos es el éxito experimentado en los últimos diez años a la hora de atraer inversión. Aunque en España se comienza a debatir, en otros países ya es una realidad. En Europa es habitual que los REIT puedan invertir en fincas y hasta legislaciones vecinas como la de Portugal lo contemplan.

Concretamente, modificar esta ley supondría añadir en el artículo 2 del propio texto que el «objeto social» de estas empresas pase de ser la adquisición y promoción de bienes inmuebles de naturaleza urbana a ser la adquisición y promoción de bienes inmuebles de cualquier otra naturaleza destinados a la producción agropecuaria.

El objetivo de la propuesta es ampliar la oportunidad, aprovechar el modelo de las socimis para replicarlo al campo, separando la propiedad de la tierra y las empresas que exploten el negocio. En este punto, uno de los problemas que señala Armanext es la atomización: actualmente, 583.000 agricultores obtiene solo el 3% de la producción, frente a otros 78.000 productores (particulares y empresas) que se hacen con el 72% del valor de la actividad en España.

Según el Censo de Explotaciones Agrarias de 2020, hay 914.871 fincas españolas y miden de media 71 hectáreas. De estas fincas, solo el 6,6% pertenece a empresas.

Además, antes de 2030 se jubilarán el 60% de ganaderos y agricultores, un total de 500.000 personas, por lo que unificr parcelas e invertir en cultivos podría ayudar a dinamizar los cultivos y mejorar la renatbilidad, actualmente situada en 1.080 euros por hectárea el año.

Desde 2012, son más de 100 las socimis españolas que cotizan en bolsa, bien en la española o en la parisina Euronext. Así, en el Ibex 35 se cuelan Merlin y Colonial; en el mercado continuo aparece otras cotizadas como Árima o Lar España y en BME Growth cotizan otras tantas firmas.

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